07 de enero de 2026

¿Sabías que lo que comes influye directamente en tu tránsito intestinal? Aquí te lo explicamos.

Cuidarse no siempre tiene que ver con grandes cambios. A veces empieza por prestar atención a señales pequeñas pero constantes, como la digestión y el tránsito intestinal​. Esta influye directamente en tu bienestar diario, aunque no siempre le demos el espacio que merece. Cuando funciona bien, todo fluye con más naturalidad. Cuando se altera, el cuerpo lo nota. Conocer qué alimentos ayudan a mejorar el tránsito intestinal y cómo integrarlos en tu rutina es un primer paso para recuperar una sensación de equilibrio más profunda y duradera. En Farmacia Rodulfo tenemos soluciones como la psiconeuroinmunología para ayudarte con el tránsito intestinal. Te explicamos por qué este enfoque marca la diferencia.

El tránsito intestinal como reflejo de tu salud interna

El tránsito intestinal hace referencia al tiempo que tarda el alimento en recorrer el aparato digestivo desde que se ingiere hasta que se elimina. Si este proceso es demasiado lento, pueden aparecer molestias como estreñimiento, hinchazón abdominal o sensación de pesadez. Aunque muchas veces se asocia exclusivamente a la dieta, lo cierto es que el intestino responde de forma muy sensible a los ritmos de vida, al descanso y al estado emocional.

De hecho, el intestino es conocido como el “segundo cerebro” porque alberga millones de neuronas y mantiene una comunicación constante con el sistema nervioso central. Esto explica por qué el estrés, la ansiedad o los cambios emocionales influyen de forma directa en el tránsito intestinal. Cuidar la digestión es, en realidad, una forma de cuidar todo el organismo.

La alimentación como base para un tránsito intestinal saludable

Los alimentos que favorecen el tránsito intestinal tienen algo en común: respetan el funcionamiento del intestino y lo acompañan, no lo fuerzan. Estos serían los que deberíamos priorizar:

La fibra

La fibra está presente de forma natural en cereales integrales, legumbres, frutas y verduras. Su función es aportar volumen y facilitar el movimiento intestinal. Si tu dieta ha sido baja en fibra durante tiempo, introducirla poco a poco suele ser la mejor opción para evitar gases o molestias.

Es algo que puede hacerse de forma sencilla. Por ejemplo, elegir pan integral en lugar de blanco, incorporar avena al desayuno, añadir legumbres a tus platos varias veces a la semana o llenar la mitad del plato con verduras en las comidas principales son buenos gestos que se pueden mantener fácilmente en el tiempo.

transito intestinal

Las frutas y verduras

Las frutas también tienen mucho que aportar al tránsito intestinal. Algunas destacan especialmente por su efecto regulador, como el kiwi, las ciruelas o la papaya. Gracias a su combinación de fibra, agua y compuestos naturales, ayudan a activar el intestino de forma suave. Consumirlas enteras, no solo en zumo, permite aprovechar mejor sus beneficios.

Las verduras, además de fibra, aportan micronutrientes que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. Verduras como la alcachofa, el calabacín, la zanahoria o el brócoli suelen resultar fáciles de digerir, sobre todo cuando se preparan de forma sencilla. En muchos casos, menos elaboración significa mejor digestión.

Grasas saludables

El tránsito intestinal también depende del tipo de grasa que forma parte de tu alimentación. Las grasas saludables ayudan a que el contenido intestinal se desplace con mayor facilidad. El aceite de oliva virgen extra, el aguacate o determinadas semillas aportan este efecto de forma natural.

No se trata de añadir grandes cantidades, sino de elegir bien las fuentes de grasa que utilizas a diario. Un buen aceite de oliva en crudo o un poco de aguacate en tus comidas puede ayudar más de lo que imaginas.

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Agua

Todo este proceso no sería posible sin una correcta hidratación. El agua es imprescindible para que la fibra pueda ejercer su función reguladora. Cuando no se bebe suficiente líquido, el intestino absorbe más agua de las heces, volviéndolas más secas y difíciles de eliminar. Mantener una ingesta adecuada de agua a lo largo del día es una de las recomendaciones más sencillas y eficaces para cuidar el tránsito intestinal.

El glucomanano como apoyo natural al tránsito intestinal

En algunos casos, además de cuidar la alimentación y los hábitos, puede resultar útil contar con un apoyo adicional. El glucomanano es una fibra natural conocida por su capacidad para absorber agua y aumentar el volumen del contenido intestinal, lo que favorece el movimiento del intestino de forma progresiva.

Puede ser interesante en personas con tránsito intestinal lento o como apoyo puntual dentro de una rutina equilibrada. Si quieres conocer mejor qué es el glucomanano y cómo puede integrarse en un enfoque de bienestar, puedes leer más en este otro artículo que escribimos hace unas semanas

Como siempre, los complementos tienen sentido cuando acompañan una alimentación adecuada y un estilo de vida respetuoso con el cuerpo.

El papel del sistema nervioso y las emociones en la digestión

Uno de los aspectos más olvidados cuando se habla de digestión es la influencia del sistema nervioso y del estado emocional. El intestino está estrechamente conectado con el cerebro y responde de forma directa al estrés, la ansiedad y la falta de descanso.

Cuando el cuerpo vive en tensión constante, la digestión pasa a un segundo plano. Los movimientos intestinales se alteran y el tránsito se vuelve irregular. Por eso, muchas personas notan que su digestión empeora en épocas de mayor carga emocional o exigencia.

Comer con calma, sentarte a la mesa sin prisas, masticar despacio y permitirte desconectar durante las comidas no son detalles sin importancia. Son formas reales de ayudar al sistema digestivo a funcionar mejor.

Psiconeuroinmunología: una mirada integral al tránsito intestinal

La psiconeuroinmunología estudia la relación entre la mente, el sistema nervioso, el sistema inmunológico y el cuerpo. Aplicada a la digestión, permite entender por qué el tránsito intestinal no depende solo de lo que comes, sino también de cómo vives y cómo gestionas el día a día.

Tal y como acabamos de comentar, el estrés sostenido puede alterar la microbiota intestinal, influir en la respuesta inmunológica y modificar el ritmo digestivo. La falta de descanso, la presión constante o la dificultad para desconectar también dejan huella en el intestino.

Por eso, desde Farmacia Rodulfo nos gusta trabajar desde esta visión integradora de la salud, entendiendo que el bienestar digestivo forma parte de un equilibrio más amplio. Si quieres profundizar en este enfoque y comprender mejor cómo el estrés, el estado emocional y el estilo de vida influyen en tu tránsito intestinal, no olvides consultar nuestra sección de Psiconeuroinmunología.

Hábitos cotidianos que ayudan más de lo que parece

Más allá de los alimentos que favorecen el tránsito intestinal, existen pequeños gestos diarios que pueden mejorar notablemente la digestión.

Mantener horarios regulares de comida, masticar despacio y comer sin prisas ayuda al sistema digestivo a trabajar de forma más eficiente. La actividad física moderada, como caminar a diario, estimula el movimiento intestinal y contribuye al bienestar general.

El descanso también juega un papel fundamental. Dormir bien permite que el sistema nervioso se regule y que el cuerpo recupere su equilibrio. En muchas ocasiones, cuando el tránsito intestinal se altera, el cuerpo está pidiendo ajustes más amplios, no solo cambios en la dieta.

De ahí la importancia de entender la salud digestiva como un proceso global. Porque cuando el intestino está en equilibrio, todo el cuerpo lo nota.

Y sentirse bien empieza, siempre, desde dentro.

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