08 de noviembre de 2023

¿Es una crisis de lactancia o solo un bache en el camino? Lee nuestro análisis detallado y consejos sobre cómo superar estos periodos difíciles con tu pequeño.

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Si te encuentras con que tu bebé de repente se muestra insatisfecho después de cada toma o tu producción de leche parece disminuir, podrías estar experimentando una crisis de lactancia.

Este fenómeno, a menudo confundido con señales de que es la hora de abandonar la lactancia materna, es en realidad un episodio común que puede suceder en varios momentos del crecimiento de tu hijo. Comprender a tiempo lo que está sucediendo es fundamental para el bienestar tuyo y de tu bebé.

¿Qué es una crisis de lactancia?

Una crisis de lactancia, que tal vez hayas oído mencionar como «brote de crecimiento» o «pico de lactancia», es un período en el que tu bebé muestra un incremento significativo en su necesidad de alimentarse. Esto puede parecer una señal alarmante de que no estás produciendo suficiente leche, pero en realidad, es un proceso natural que indica que tu pequeño está creciendo y su alimentación está evolucionando.

Durante esta fase, es común que el bebé esté más inquieto, pida pecho más seguido y tenga sesiones de lactancia más largas o a veces más cortas pero más frecuentes.

Pero, ¿cómo diferenciar una crisis de lactancia de las rutinas normales de alimentación? Al contrario que en un patrón de lactancia establecido, durante una crisis, observarás un cambio repentino en el comportamiento de tu bebé. Este cambio no solo es evidente durante el día, sino que también puede afectar las rutinas nocturnas. Y, aunque puede ser un período estresante, por suerte, estos episodios son temporales y generalmente duran sólo unos días.

Identificando una crisis de lactancia

Los signos de una crisis de lactancia varían, pero hay ciertos indicadores clave que puedes observar tanto en ti como en tu bebé:

  • Aumento en la frecuencia de las tomas: Los bebés comienzan a solicitar el pecho con más frecuencia de lo que venían haciendo, lo que suele ser un signo de que están atravesando un período de crecimiento acelerado y necesitan más alimento.
  • Inquietud o irritabilidad durante la lactancia: Pueden mostrarse molestos o impacientes al pecho, lo cual a menudo es malinterpretado como rechazo a la leche materna.
  • Cambio en el patrón de sueño: Los bebés tienden a despertarse más a menudo durante la noche para alimentarse, alterando los patrones de sueño previamente establecidos.
  • Sensación de senos menos llenos: La madre percibe una disminución en la sensación de plenitud de los senos entre tomas, hecho que a veces se interpreta erróneamente como una señal de baja producción de leche.

¿Cuándo suelen aparecer las crisis de lactancia?

Las etapas más comunes en las que las madres reportan crisis de lactancia son alrededor de las dos semanas, al mes, a los tres meses y a los seis meses de edad del bebé, aunque no se limitan estrictamente a estas etapas.

Si profundizamos un poco más, durante la crisis de lactancia a 1 mes, los bebés experimentan uno de sus primeros brotes de crecimiento significativos. Es posible que quieran alimentarse casi constantemente durante varias horas —lo que se denomina «cluster feeding»— y luego dormir más tiempo después de estas maratónicas sesiones de alimentación. La demanda constante es la forma natural de estimular la producción de leche de la madre para satisfacer las nuevas necesidades de crecimiento del bebé.

En cuanto a la crisis lactancia a 3 meses, es una fase donde los patrones de lactancia cambian notablemente. Aquí, el bebé comienza a distraerse con facilidad, atraído por el mundo que le rodea, y puede parecer menos interesado en alimentarse o hacerlo de manera más abrupta. Estos cambios son normales y reflejan el desarrollo cognitivo y físico del bebé, así como una mayor eficiencia en la alimentación.

Crisis de lactancia

Consejos prácticos para superar la crisis de lactancia

Al enfrentarte a una crisis de lactancia, es importante recordar que con paciencia y las técnicas adecuadas, esta etapa puede superarse exitosamente. Aquí te ofrecemos algunos consejos prácticos que te serán útiles para manejar y superar estas crisis:

1. Escucha a tu bebé:

Durante una crisis de lactancia, sigue las señales de hambre de tu bebé y ofrécele el pecho siempre que lo pida. Esto no solo ayudará a satisfacer su necesidad inmediata de nutrición, sino que también estimulará tu producción de leche.

2. Maximiza la eficacia de la lactancia:

Asegúrate de que tu bebé se prenda correctamente al pecho. Una buena sujeción facilitará una transferencia de leche eficiente y cómoda para ambos.

3. Mantén la hidratación y una buena nutrición:

Como madre lactante, tu cuerpo necesita suficientes líquidos y una dieta equilibrada para producir leche. No descuides tu alimentación; lo que ingieres puede influir en tu capacidad para lidiar con la demanda adicional.

4. Descansa tanto como sea posible:

La fatiga puede afectar la producción de leche y tu resistencia emocional. Intenta dormir cuando tu bebé duerma y no dudes en pedir ayuda a amigos y familiares para poder descansar.

5. Busca apoyo emocional y psicológico:

Habla con otras madres, únete a grupos de apoyo de lactancia o consulta a un profesional si te sientes abrumada. Compartir experiencias y consejos puede ser tremendamente reconfortante.

6. No te apresures a complementar con fórmula:

A menos que sea recomendado por un profesional de la salud, evita complementar con fórmula, ya que esto puede disminuir la demanda de leche materna y, por tanto, tu producción.

7. Sé paciente y persistente:

Recuerda que las crisis de lactancia son temporales. Con persistencia y dedicación, podrás superar esta fase y continuar con la lactancia materna exitosamente.

8. Considera el uso de técnicas de relajación:

El estrés puede influir en tu producción de leche, por lo que técnicas como la meditación o el yoga pueden ser útiles para mantener la calma y el bienestar emocional.

9. Valora la posibilidad de extraer leche:

Si tu bebé está teniendo dificultades para prenderse o si necesitas un descanso, la extracción manual o con sacaleches puede ser una buena forma de mantener la producción de leche y ofrecerle a tu bebé la nutrición que necesita.

10. Consulta a los profesionales:

Si te sientes insegura o notas que los problemas persisten, busca el consejo de un consultor de lactancia certificado o de tu pediatra para obtener ayuda personalizada.

Recuerda, tanto tú como tu hijo sois seres únicos y lo que funciona para uno puede no ser la solución para otro. Escucha a tu cuerpo y a tu bebé, y no dudes en buscar ayuda cuando la necesites. La superación de las crisis de lactancia es una más de las innumerables hazañas que lograrás como madre.

 

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